Santiago “Jimmy” O’Durnin (3-5-1929 / 14-5-2009) fue Presidente de la Federación de Sociedades Argentino-Irlandesas, Presidente del Concejo Directivo de la Editorial Irlandesa y Editor ejecutivo de The Southern Cross.
Por Dr. Guillermo MacLoughlin Bréard*
En representación de la Editorial Irlandesa y del periódico “The Southern Cross” venimos de tributar nuestro homenaje a un hombre íntegro, a un destacado periodista y empresario, a un marido y padre ejemplar, a un hombre profundamente comprometido con la responsabilidad cívica y con la militancia católica.
En apretada síntesis, éstos eran los valores morales que supo trasmitir Jimmy a lo largo de su fecunda existencia, jalonada de tropiezos y de alegrías, pero con la mira siempre puesta en el porvenir de su familia y de su querida comunidad argentino-irlandesa. Hijo del irlandés James O’Durnin, natural de Ardee, en el condado de Louth y de Catalina Walsh, de los pagos de Areco y proveniente de una familia gaélica del condado de Clare, se entrelazaron en sus venas el amor por la tierra de sus antepasados y el arraigo y compromiso por la tierra que lo vio nacer.
Se educó en el Instituto Fahy, en Moreno, bajo la tutela de los padres palotinos, comprometiéndose, desde entonces, a colaborar con ésta congregación, llegando a ser representante de los mismos en el seno de la Editorial Irlandesa.
Colaboró activamente en diversas empresas, en el país y en el extranjero, adquiriendo un bagaje de conocimientos que volcaría luego en innumerables actividades.
Fue miembro entusiasta del Hurling Club. Su presencia asidua en el mismo es de tiempos remotos. Integró el equipo de rugby que saliera subcampeón en la liga de la Unión Argentina de Rugby (la UAR) en 1947 y, previamente, defendió la casaca del club en los campeonatos organizados por la Liga Católica de Rugby. También, en representación del Hurling, integró el equipo que salió campeón, invicto, en Hockey, en 1949. Ya, en los últimos tiempos, era frecuente verlo jugar al golf, manteniendo en alto su espíritu deportivo y su caballerosidad innata.
Su preocupación fueron las entidades de la comunidad, por lo que integró las comisiones directivas del Club Fahy y de la Asociación Católica Irlandesa, a la vez que, en reconocimiento a su ecuanimidad, llegó a presidir la Federación de Sociedades Argentino-Irlandesas. Sin embargo, su mayor desvelo fue el Southern Cross.
Acompañando al P. Kevin O’Neill, desde 1998 integró el directorio de la Editorial Irlandesa y fue un destacado presidente de la misma hasta hace muy pocos días en que se produjo su retiro. En el mismo sentido, desde la muerte del P. O’Neill, en 2003, estuvo al frente del periódico. En su primer editorial manifestaba que se ponía al “comando de un barco que llevaba a su bordo las memorias y tradiciones de los irlandeses que llegaron a éstas tierras y de sus descendientes”. Condujo el barco con gran destreza. Supo modernizarlo, introducirle una nueva diagramación, utilizar el color, mejorar la fotografía, y, sobre todo, adaptarlo a las crecientes necesidades de un avance tecnológico que todo supera. De allí, también, su preocupación por la página web y por la actualización de los equipos de computación y de otros elementos, acontecimientos que fueron posibles, entre otros, por el predicamento que tenía en la comunidad y por el apoyo que logró de la embajada de Irlanda.
También se ocupó de la microfilmación del archivo del periódico y de su posterior distribución y venta a las principales bibliotecas de la madre patria, de Estados Unidos y, hasta de Australia. Fue un verdadero conductor en las reuniones de redacción y, aunque hace pocos días había dado el paso al costado para promover una renovación generacional, igualmente seguía ligado al periódico y su desaparición ha de causar, sin dudas, un hondo vacío. A quienes nos ha tocado la responsabilidad de continuar su obra, sin lugar a dudas seguiremos sus huellas, levantando la antorcha de la libertad editorial, del compromiso profundo con la comunidad y de la necesidad de renovar y rejerarquizar a la publicación irlandesa más antigua del mundo que se edita fuera de Irlanda y a la decana de las publicaciones católicas del país.
Profundamente ligado a su fe, con Quinnie formó un hogar cristiano, colmado con la dicha de hijos y nietos que hoy lloran, al igual que nosotros, su inesperada desaparición. No obstante ello, Jimmy estará siempre presente en nuestros corazones y en nuestro accionar. De la mano de Dios, Nuestro Señor, y con la intercesión de San Patricio, le rogamos guíe nuestro accionar. Querido Jimmy, querido director……, querido amigo, descansa en paz.
* Discurso pronunciado en el entierro llevado a cabo el sábado 16 de mayo en el Cementerio Británico de Pablo Nogués.










